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Pasen adelante, quítense los zapatos si así están más cómodos.

jueves, 2 de mayo de 2013

Luna (III)


Primera parte: >>Luna (I)<<
Segunda parte: >>Luna (II)<<


—¿Quién eres?— preguntó con un hilo de voz, su cara era familiar, pero no recordaba dónde la había visto antes. Ella no contestó, sus ojos lo veían tranquilamente y recorrían cada detalle de su rostro. —¿No me escuchaste? ¿Quién eres?— dijo recuperando la voz, esperando que ella respondiera, pero no lo hizo. Su mirada pintaba nostalgia en el aire y una sonrisa tímida le besó la mejilla y le hizo sentir un escalofrío por todo el cuerpo. Él levantó su mano y la extendió para tocar su piel, pero algo lo detuvo antes de poder hacerlo, como si hubiese un campo de fuerza que no dejaba que se acercara demasiado. Ella volteó hacia a la fuente y comenzó a caminar para acercarse. Su pelo negro flotaba tras ella, como si estuviera sumergida en calmadas aguas cristalinas, como si fuese una especie de humo oscuro. Tomó lo que estaba en el fondo del agua y se volvió hacia él. Él se quedó allí viendo a esa extraña mujer que no había dicho nada, pero que con cada instante que pasaba hacía que su mente intentara sin descanso recordar ese rostro bello. —Ven a mí— escuchó en su cabeza sin que ella pronunciara palabra, dejando caer una catarata de recuerdos que no parecían suyos, y sin pensarlo caminó hacia la fuente, viendo su silueta en el vestido negro sentada en la orilla.

Ver el tiempo pasar - AlfjosGt

—Sé que no me recuerdas, te pasa siempre.— dijo ella mientras jugaba con una cadena plateada que tenía un dije del mismo color. Él cada vez estaba más convencido que la conocía, que la había visto antes, que había dejado correr el tiempo hablando con ella más de alguna vez. —Te he visto durante muchas noches desde la última vez, he visto tu sonrisa en los días buenos y como el cansancio se instala en tus ojos cuando ya no puedes más. He visto como sales al balcón a observar la noche, a hacerte preguntas que sabes que no tienen respuesta. He visto las veces que me sueñas.— Eso era, sueños, allí la había visto tantas veces, pero eso no le decía de dónde la conocía. Nadie sueña tantas veces a alguien que no conoce, simplemente es imposible. Cerró sus ojos itentando descifrar lo que agobiaba a su mente. Los abrió, pero ella no estaba en la fuente. Volteó hacia una banca y sus ojos la encontraron allí. —Ven a mí.— dijo otra vez, extendiendo su mano hacia él, aunque no pudiera tocarlo, y él fue hacia ella. —Te recuerdo, pero no sé cómo te conozco, no sé quién eres.— Dijo con su voz delatando la intriga que lo mataba. Ella se quedó en silencio otra vez, viéndolo. —Cierra tus ojos, quiero mostrarte algo.— dijo su dulce voz.

Sus pensamientos fueron inundados por memorias de mucho tiempo atrás, cerca del inicio de todo lo que existe. Allí estaba ella, con la misma belleza rebosante que era capaz de iluminarlo, un vestido blanco la arropaba dejando desnudo su hombro izquierdo. Su cabello recogido dejaba ver un colgante plateado en su cuello, descansando sobre su pecho. La veía caminar hacia él, que estaba recostado bajo un árbol, esperándola. Pero ella se detuvo, y el miedo se dibujó en su rostro. Las nubes grises se apoderaron del cielo y pequeñas gotas comenzaron a caer sobre ellos. Él se levantó de inmediato y volteó a ver lo que la había asustado, no entendía qué pasaba. Un hombre de rizos canosos se acercaba acompañado de cuatro guardias, dos de cada lado, con la furia en su mirada y su boca escupiendo gritos. —¡Me has desobedecido por última vez!— Dijo el hombre que ya había pasado el árbol para tomarla del brazo. —¡Agarrenlo!— ordenó a sus guardias, quienes ya lo habían rodeado y no habían dejado forma de escapar. —¡Nunca más!— fue lo último que salió de su boca, y la hizo caminar por donde él había llegado. Lo último que pudo sentir fue el olor de la tierra mojada, las manos que lo apresaban y una espada atravesando su pecho, la imagen de las flores tristes y mojadas, y el colgante cayendo sobre el pasto fue lo último que vio antes que la oscuridad reinara en su mente.

Flor y lluvia - DavidJGB

Abrió los ojos y la vio de nuevo frente a él con la felicidad y la nostalgia en sus ojos. Una habitación que se le hacía muy antigua, con pisos y columnas de piedra, el fuego ardiendo en antorchas, pieles sobre la cama y una armadura colgada cerca de la ventana. En un abrir y cerrar de ojos todo cambió, y estaba en la cubierta de un barco con los faroles colgantes encendidos, vestía botas hasta las rodillas, un pantalón café oscuro, una camisa holgada y un abrigo largo, el viento acariciando su rostro, moviendo la pluma en su sobrero. Ella frente a él con una sonrisa de complicidad, viéndolo fijamente como si no lo hubiese visto en mucho tiempo. Las imágenes siguieron cambiando con sus parpadeos y las épocas parecían desfilar frente a él. Había algo en común, todos los recuerdos eran de noches estrelladas y tranquilas, algunas veces las nubes la acompañaban, la luna siempre recortada por la oscuridad y ella frente a él con el colgante plateado en el cuello. Sin darse cuenta ya estaba en el mismo parque en el que había empezado todo, viendo hacia el cielo, a la luna, mientras ella lo seguía viendo como en todos sus recuerdos.

—Tú...— su voz se cortó y sus ojos se llenaron de tristeza. Ahora entendía todo y quería tenerla una vez más en sus brazos, pero no podía tocarla. Ella quiso lo mismo pero ya sabía que era imposible, que esa maldición seguía tan viva como lo que ellos sentían. —Te he seguido durante todo este tiempo, y lo seguiré haciendo por los tiempos que aún no vienen.— Susurró ella cerca de su oído como una promesa que cumpliría. La oscuridad comenzó a cesar, la luz del sol se asomaba por el horizonte para empezar un día nuevo, las nubes lo acompañaban. Las estrellas se rendían frente a la cegante luz y la luna comenzaba a desaparecer del cielo. Su piel blanca comenzó a tornarse más pálida, transparente. —Tiene que haber una forma de terminar con esto— musitó con desesperación al ver que ella desaparecia. Ella dibujó un gesto triste —No podemos, así ha sido y así será. Tu veredicto siempre será reencarnar y no recordarme, el mío nunca morir y verte desde el cielo estrellado.— El tiempo no había perdonado ni un segundo, ella se esfumó regalándole una última sonrisa. Bajo la banca cayó el colgante plateado.

Sunrise - ikewinski

Fotografías: AlfjosGt, DavidJGB, ikewinski

10 comentarios :

  1. Mano tuve que buscar las otras dos partes de esto jajaja aunque casi la leí de atrás para adelante, está muy buena, comenzar a leerla sin haber leído las 2 anteriores tiene el suspenso como si leyera la leyenda de la siguanaba, hasta que leí las otras dos jajaja muy buena.

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    1. Muchas gracias por pasar leyendo y comentando Edson! Que bueno que te haya gustado la historia.

      Saludos!

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  2. te consagraste!! Que buen final, casi tenía la piel de gallina. Muchas cosas lindas para rescatar, la relación de los personajes y los diálogos :')

    Un abrazo!

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    1. Marianne, me has sacado una gran sonrisa! Muchas gracias por tu comentario, me alegra mucho que te haya gustado esta entrada y que hayas estado al borde de la piel de gallina :)

      Un abrazo!

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  3. Pensé: voy a leer solo las primeras lineas para saber de que se trata, luego lo voy a leer todo detenidamente. Y aquí estoy al final de estos tres capítulos de la historia, lo leí todo de una vez porque me atrapaste desde las primeras lineas y cada vez se ponía mas interesante, felicidades!!! :)

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    1. Kevin, te agradezco mucho el tiempo que tomaste para leer las entradas y tu comentario. Me alegro que la historia te haya atrapado de esa forma, es algo muy satisfactorio para mi.

      Espero que hayás pasado un buen momento en el blog y que regresés pronto a leer más delirios.

      Saludos!

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  4. te pasaste !! luna luna luna! me encanto el post! me encanta la intriga! keep writing! lo haces imaginarse a una cada escena que leo :)

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    1. Y aún así hay quienes se quejan de amores imposibles.

      Gracias Licha! He allí la razón de las tres partes, no hubiera podido estar en una sola entrada :)

      Un abrazo!

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  5. Eres escritor, está claro. De todas formas sobre este relato en entregas habría mucho que hablar. Que la historia es buena está claro. Sin embargo, la primera parte sí; la segunda, aunque levanta el suspense, no acaba de levantar; la tercera remata, como dice Cortázar redondea el cuento, solo que tiene prisa por terminar. Sigue escribiendo. No se te ocurra dejarlo. En todo caso te dejo mi email por si quieres comentar más despacio.
    ciprianoygomez@gmail.com

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    1. Entiendo tu punto, en esta historia hubo factores que me afectaron, como la falta de experiencia en entregas y el no tener el tiempo que quise para escribirla, pero esto me sirve para mejorar poco a poco.

      Agradezco mucho tu sinceridad y por animarme a seguir adelante. Me parece bien eso de comentarlo más despacio.

      Saludos!

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