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Pasen adelante, quítense los zapatos si así están más cómodos.
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jueves, 2 de mayo de 2013

Luna (III)


Primera parte: >>Luna (I)<<
Segunda parte: >>Luna (II)<<


—¿Quién eres?— preguntó con un hilo de voz, su cara era familiar, pero no recordaba dónde la había visto antes. Ella no contestó, sus ojos lo veían tranquilamente y recorrían cada detalle de su rostro. —¿No me escuchaste? ¿Quién eres?— dijo recuperando la voz, esperando que ella respondiera, pero no lo hizo. Su mirada pintaba nostalgia en el aire y una sonrisa tímida le besó la mejilla y le hizo sentir un escalofrío por todo el cuerpo. Él levantó su mano y la extendió para tocar su piel, pero algo lo detuvo antes de poder hacerlo, como si hubiese un campo de fuerza que no dejaba que se acercara demasiado. Ella volteó hacia a la fuente y comenzó a caminar para acercarse. Su pelo negro flotaba tras ella, como si estuviera sumergida en calmadas aguas cristalinas, como si fuese una especie de humo oscuro. Tomó lo que estaba en el fondo del agua y se volvió hacia él. Él se quedó allí viendo a esa extraña mujer que no había dicho nada, pero que con cada instante que pasaba hacía que su mente intentara sin descanso recordar ese rostro bello. —Ven a mí— escuchó en su cabeza sin que ella pronunciara palabra, dejando caer una catarata de recuerdos que no parecían suyos, y sin pensarlo caminó hacia la fuente, viendo su silueta en el vestido negro sentada en la orilla.

Ver el tiempo pasar - AlfjosGt

jueves, 25 de abril de 2013

Luna (II)

Primera Parte: >>Luna (I)<<

Sentado en la orilla de la cama, con la luz de la mesa de noche alumbrando un reloj de agujas que marcaba las 12:00, viendo a su sombra alegar por estar despierta a esa hora. A pesar de todos los intentos que había hecho, no había logrado volver a dormir, simplemente era imposible, había algo que no quería que lo hiciera. Se puso de pie dirigiéndose al ropero, que estaba junto a la puerta que dividía los dos ambientes que tenía el apartamento, sacó un pantalón de pijama negro con algunas líneas grises a lo largo y una camiseta vieja que usaba para dormir en las noches  en que el calor también descansaba y no molestaba hasta el día siguiente. Se puso la ropa y fue a la cocina por un vaso de agua para calmar el malestar que sentía por la mezcla de cansancio, desesperación y enojo. Agarró la cajetilla de cigarros y salió al balcón, que estaba tan iluminado como si la luna estuviera llena, para saciar sus pulmones de ese vicio que no sabía por qué necesitaba tanto, y contemplar la noche que lo ayudaría a pasar el tiempo que estaba condenado a estar despierto.
Vices - Joaquin Villaverde

jueves, 18 de abril de 2013

Luna (I)


Había sido un largo día, el teléfono no había dejado de sonar por más de media hora y los quehaceres se fueron apilando en el escritorio junto a los papeles regados. El clima había ayudado poco, el calor derritió los segundos, los minutos, las  horas, que parecían avanzar únicamente por el rastro pegajoso que iban dejando en el reloj de la pared, ese reloj que hacía un gran esfuerzo y gritaba el tic-tac cada vez que intentaba mover las agujas. Lentamente el sol fue agotándose, dejando de insistir en alumbrar al darse cuenta que lo único que había logrado eran quejas. El cielo celeste con borrones blancos pasó a ser una mezcla de rojos, naranjas y amarillos difuminados por una mano invisible, para dar paso a la noche que dejó caer una lluvia de oscuridad, empapando de negrura cada rincón que las sombrillas de luz no lograban cubrir.