Primera parte: >>Luna (I)<<
—¿Quién eres?— preguntó con un hilo de voz, su cara era familiar, pero no recordaba dónde la había visto antes. Ella no contestó, sus ojos lo veían tranquilamente y recorrían cada detalle de su rostro. —¿No me escuchaste? ¿Quién eres?— dijo recuperando la voz, esperando que ella respondiera, pero no lo hizo. Su mirada pintaba nostalgia en el aire y una sonrisa tímida le besó la mejilla y le hizo sentir un escalofrío por todo el cuerpo. Él levantó su mano y la extendió para tocar su piel, pero algo lo detuvo antes de poder hacerlo, como si hubiese un campo de fuerza que no dejaba que se acercara demasiado. Ella volteó hacia a la fuente y comenzó a caminar para acercarse. Su pelo negro flotaba tras ella, como si estuviera sumergida en calmadas aguas cristalinas, como si fuese una especie de humo oscuro. Tomó lo que estaba en el fondo del agua y se volvió hacia él. Él se quedó allí viendo a esa extraña mujer que no había dicho nada, pero que con cada instante que pasaba hacía que su mente intentara sin descanso recordar ese rostro bello. —Ven a mí— escuchó en su cabeza sin que ella pronunciara palabra, dejando caer una catarata de recuerdos que no parecían suyos, y sin pensarlo caminó hacia la fuente, viendo su silueta en el vestido negro sentada en la orilla.

