Un sueño interrumpido sin razón aparente, una voz que dijo mi nombre.
Que lo repitió hasta arrebatarme del descanso poco profundo.
¿Habrá sido La Silueta que regresó a terminar algo pendiente?
¿O simplemente, después de meses sin llegar, necesitaba hablar?
Más parecía un capricho del insomnio, al que llevaba tiempo sin hacerle caso.
Al que se puede tratar de ignorar, pero tarde o temprano pasa factura.
Que cada que llega, me tortura y lo disfruta con una copa rebosante de sadismo.
Dejando caer gotas al suelo cuando se ríe a carcajadas del bostezo de mis ojos.