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sábado, 23 de marzo de 2013

Despierto


Un sueño interrumpido sin razón aparente, una voz que dijo mi nombre.
Que lo repitió hasta arrebatarme del descanso poco profundo.
¿Habrá sido La Silueta que regresó a terminar algo pendiente?
¿O simplemente, después de meses sin llegar, necesitaba hablar?
Más parecía un capricho del insomnio, al que llevaba tiempo sin hacerle caso.
Al que se puede tratar de ignorar, pero tarde o temprano pasa factura.
Que cada que llega, me tortura y lo disfruta con una copa rebosante de sadismo.
Dejando caer gotas al suelo cuando se ríe a carcajadas del bostezo de mis ojos.

viernes, 29 de abril de 2011

La Visita

La silueta regresó, silenciosa como la primera vez que vino.
Apareció nuevamente de las sombras dudando salir, cómo la última vez.
Pero hoy fue diferente, la música siguió su camino.
Las luces siguieron alumbrando, sin parpadear ni una vez.

Se ha sentado otra vez en mi cama, y mira todo el cuarto cautelosamente.
Su vista pasa por cada rincón de mi habitación.
Y se detiene de vez en cuando en algo que le parece curioso.
Sus ojos se detuvieron en los libros de la repisa y se acercó a observarlos.

lunes, 4 de abril de 2011

Perdido

Estoy perdido en un lugar que debería conocer perfectamente.
Viendo confundido de un lado al otro, buscando una salida.
Pero esa salida no aparece, y cada vez me siento más adentro.
Adentro de este pensamiento absurdo que ataca en los peores momentos.
Hundido en esta tristeza sin sentido, en esta soledad tan extraña.

Sin poder pensar en algo más que en esos ojos.
De los que hablé con la silueta que me acompañó toda una madrugada.
Esa a la que puedo contarle cuanta cosa pase por mi cabeza.
Que escucha sin interrumpir, y me habla sin pronunciar palabra.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La Silueta


Esta noche es más extraña que las demás.
El silencio dice cosas distintas a las que me dijo ayer.
La luz duele en mis ojos cansados, que hoy no reflejan nada.
La música se oye distante, como queriendo irse.
Los bostezos son constantes, pero sin lágrimas.

Las letras me miran atónitas, como si fuese un desconocido.
La luna se esconde tras las nubes, temerosa de algo que no puedo ver.
Los árboles se pierden en la oscuridad, solo dejan oír su movimiento.
Y el frío no hace más que estorbo al intentar llamar mi atención.